viernes, 1 de febrero de 2008

Tomografía Axial Computarizada.

Miras hacia arriba. Poco a poco las cosas vuelven a su sitio, pero curiosamente tu posición ya no es vertical, sino una extraña diagonal doblada por todas las articulaciones habidas y por haber. Unos ojos te miran, preocupados. De repente, un fuerte mareo y dolor de cabeza. Tocas tímidamente con la mano, para descubrir que la mano derecha de la chica que te sujeta está apoyada dolorosamente sobre el ya tremendo chichón que se abre paso a traves del flequillo.
- ¿Estás bien? Pobrecita..
- Sí, creo que llegaré a casa.
Más miradas de preocupación. Recuperas tu posición original y miras con odio el obstaculo pétreo que se puso en tu camino justo en el único momento que no mirabas. Llegas a casa, mareos y un penetrante dolor de cabeza te obligan a dejar todo para apoyar la testa sobre un cojín en el sofá. Pasa un día y aun así, no cambia ese dolor. Ducha, llamada telefónica. Te gustaría que esa persona a la que llamas, por una vez, escuchara lo que dices, tienes que ir a urgencias y quieres algo de apoyo y comprensión por parte del otro lado de la línea, pero ese lado está demasiado ocupado en dios sabe qué como para siquiera hablar de tal forma que tu cabeza no duela más.
Horas en el hospital. Nervios, miedo cuando te dicen que no es suficiente con las pruebas de equilibrio, coordinación y demás, que tal golpe precisa de un TAC. Te habían hablado sobre personas que habían sufrido enfermedades graves cerebrales a las que no les hacían semejante prueba de buenas a primeras. Asusta pensar que podría ser realmente grave.
Entras a la sala precedida de un celador y una doctora con cara de pocos amigos. Te colocan en esa camilla y la elevan, después acomodan tu cráneo de tal forma que salga aquella parte que les interesa más. Es una posición incómoda, además de forzada. Todos los músculos de tu cuello se encuentran en tensión, mientras oyes un ruido de centrifugado en la parte posterior de tu cabeza, como las aspas de un enorme ventilador amenazando con destrozar todo a su paso. Percibes sobre tu piel, músculos y huesos la energía cinética de ese trasto en forma de donut. Quizá sea todo psicológico, no tienes ganas de preguntar al respecto cuando con el dolor de cabeza aun mayor y en aumento sales de esa máquina infernal.
Otra vez la sala de espera. Más nervios, aplacados con un dulce, dulcísimo chocolate, música suave, la esperanza de encontrar alivio en la voz de quien te quiere. A pesar de todo nadie puede quitar esa sonrisa de tu rostro. Te sientes fuerte, inmortal, nada podría dañarte. El médico te lleva a una zona separada del resto por cortinas, entregándote los resultados del TAC. Nada, al menos nada significativo. Eso quiere decir que evidentemente está el golpe, pero no hay riesgo de trombosis, embolia ni nada parecido, al menos no un riesgo significativo. Te mandan reposo, un analgésico y aconsejan a tus familiares que a pesar de los resultados, se mantengan vigilantes ante cualquier reacción extraña de tu cuerpo.
Contenta, helada, cansada y aburrida, vuelves a casa. No contestan al maldito teléfono. Tú necesitas urgentemente de alguien que te escuche, alguien a quien le importe que acabas de pasar mucho miedo, pero entre los 68 contactos de la lista telefónica solo se te ocurren dos que querrían (tal vez, y solo tal vez) escuchar tu historia, y solo uno ha contestado, pero no puede escucharte por falta de cobertura.
Ha pasado un día ya. Apenas ha disminuido el dolor de cabeza, sientes sueño cada dos por tres, intuyes que por una mezcla entre el golpe y los analgésicos. Sabes a ciencia cierta que eres fuerte, que sobrevivirás a todo, aunque tengas que hacerlo sola. Eres una superviviente, una enamorada de la vida. Estás decidida a no dejarte vencer, y por ello mantienes a duras penas estiradas las piernas. Te gustaría poder apoyarte, el hecho de no ver ni un solo punto de apoyo en 1000 Km a la redonda hace flaquear tus fuerzas, pero sabes que no caeras. Reunes valor y das un paso.

1 comentario:

negro dijo...

ey! perdona por haber estado incomunicado tanto tiempo, se me acabo la batería del móvil y hemos estado mazo de liados con el concurso de carnaval. ya te pasaré fotos, aberran al máximo. mañana domingo ya estaré en casa, así que hablamos entonces o si acaso esta noche. besitos.