jueves, 20 de diciembre de 2007

Optimista...¿yo?

Qué bien sienta llegar a casa y tener al hamster dormido en su jaula, el sofá blandito y el comedor caldeadito, coger un buen libro y disfrutar de la lectura con algo de música de fondo. Acordarte de alguien, recordar momentos agradables.

Qué bien sienta que llegue la noche, llamarte tumbada en mi cama mientras me tapo con mullidas mantitas. Luego coger un puñado de cereales y comerlos mientras escucho música en mi ventana, soplo las piedrecitas negras de la repisa de las que siempre me quejo cuando te llamo y con la estufa eléctrica caldeando mi habitación.

Qué bien sienta comer esos filetes que el novio de mi madre cocina con esa salsa de setas que esta deliciosa y después salir a la calle un rato a sentir el fresco de la lluvia en la cara. Que te llame tu amiga para contarte las novedades de esa semana y para quedar el sábado a tomar algo.

Qué bien sienta llamarte y que siempre contestes tan dulcemente, y saber que estás bien y que eres feliz.

Me he pasado media vida ignorando los pequeños momentos agobiada por los grandes que debían venir. Tan agobiada por el miedo a perderte que no disfrutaba de los momentos contigo, tan agobiada por el miedo a engordar que no disfrutaba de lo que estaba comiendo (y que me iba a comer de todas formas, lo disfrutara o no), tan asustada de que me criticaran que no me daba cuenta de que no puedo gustar a todo el mundo, y de que algunas críticas hacen crecer a las personas. Y ahora me siento positiva.

Hoy me siento feliz, y no es un feliz a pesar de... sino un feliz gracias a...

lunes, 17 de diciembre de 2007

Errar no siempre es malo

Me equivoco, como todo ser humano. Lo reconozco, hay veces que no se las cosas, y afirmo algo y lo defiendo a capa y espada para después descubrir que estaba equivocada. Es natural. Además, he descubierto que errar no es tan grave como parece. Aprendes cosas nuevas por la vía dura, la del fracaso, la de tener que reconocer que te has equivocado, eso enseña más rápido que el mejor de los profesores. Y por supuesto también al equivocarse uno descubre cosas.

El ejemplo que ha dado pie a este post es tan simple como que yo, que tan lista me creo a veces, me equivoco escribiendo palabras en Youtube y no encuentro lo que busco (lógico), pero descubro cosas, como este tipo:

Malvasio

Parece ser que tocaba en el metro, y de repente decidió regalar al mundo su voz mediante youtube. Pues vaya, menos mal que me equivoqué y escribí la palabra mal :D

domingo, 9 de diciembre de 2007

Lo que tenemos

Encontrábame yo en el ordenador desahogandome, soltando toda la rabia e impotencia que me provoca tu lejanía, cuando, como si de una especie de campana que me trajera de vuelta al mundo se tratara, un amigo me dice que no puede segir hablando porque se ha muerto un amigo suyo, y tiene que irse al tanatorio.

Sonará duro, pero es el tipo de hostia que tenía que darme para despertar. Tenemos muchas cosas, pero siempre queremos más. Yo te tengo a ti, tengo tu amor, tu confianza y tu respeto, aunque te tenga en la distancia. No es malo que llore en tu despedida un rato, pero no debería llorar siempre, porque te tengo. Estas vivo, me quieres y volveremos a vernos pronto. No se puede pedir más. Y no es por la tontería de que tener más es arriesgarse a perder más, sino porque el ansia de tener más no nos deja disfrutar de lo que tenemos. Y yo tengo lo mejor del mundo. Te tengo a ti.

"Ayer le dije a este chaval: tío te vas a morir sin follarte a la de las coletas" me dice mi amigo, al parecer hablando de una chica que le gustaba mucho a su amigo, pero con la que no conseguía nada. Lo último que yo te he dicho es que te llamaba para saber si el viaje iba bien y que te quería. Otras veces sin embargo me enfado, me enfado porque no estás, porque no estoy y no puedo hacer nada para animarte cuando todo va mal, otras veces no te digo que te quiero, sino un duro adios. Yo no quiero seguir así, no quiero equivocarme, no quiero desperdiciar lo que tengo, porque algún día, para cuando me quiera dar cuenta de que todo era mejor de lo que pensaba, podría no tener nada.

martes, 27 de noviembre de 2007

Moras y arándanos.

Despertar.

- Todos los sueños se van al lugar donde duermen las ilusiones no cumplidas. Te vas lejos, a un lugar donde no puedo tocarte, donde no puedes oírme. Se convierte en una pesadilla mi día a día. Después de tanto tiempo, sigo sin acostumbrarme a tus ausencias. Se me rompe el alma en tantos pedacitos como colores distintos vislumbro en las chispas que producen tus ojos. Tengo ya el corazón tan roto que me sale más rentable comprarme uno nuevo.
- Sh, sh, sh... deja de quejarte.
- ¿Qué sentido tendría? Sigo sintiéndolo.
- Sigues aquí, aun queda un rato, aun no ha llegado el sol a tu ventana. Y aun llevas puesto ese vestido.
- Y lo llevaré. Hace demasiado frío.
- Entonces ni menciono lo de nadar.
- Tarde, ya lo has mencionado. Además, aun tengo que buscar el colgante que me arrancaste y que debe estar en el fondo del lago.
- Chiquitina, -dice mientras me toma la mano- la próxima vez que intentes despedirte de mí, recuerda que siempre habrá otra vez.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Arándanos y moras

Me quiere.
Me quiere como nunca me han querido.
Me quiere a pesar de todo lo que nos separa.
Me quiere como nunca soñe que se pudiera querer.
Me quiere como quiere un romántico a la Luna.
Me quiere cercana, aunque no pueda estar a su lado.
Me quiere más que a su otra mitad.
Me quiere, me ama, me adora.
Me quiere y no encuentra palabras.

Y yo no creo ser merecedora de todo eso, de sus palabras, caricias y besos. No creo que sea justo tener que esperar tanto para poder sentirle cerca. Le tengo anclado en mis sueños, y me tiene enredada en los suyos. No quiero dejar de soñar, no me despiertes, cielo, o enfermaré de amor y nostalgia.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Volvamos a jugar

Me he encontrado repentinamente echándote de menos. Otro año más que se va y que me separa de tantos recuerdos, de cuando teníamos alas, de cuando cantábamos canciones en mi garaje mientras dibujábamos a la luz de una lampara medio rota. De aquel día que rompimos una copa y creímos que se había acabado ahí el verano, y por tanto el mundo. De las veces que bebimos de los labios del león, de todas las veces que corrimos contra el viento para sentir como nos daba en la cara, de las piruetas en la piscina, las cabañas que volaban al mínimo soplo de aire, las vallas que no podían limitarnos, los sueños compartidos en la terraza mirando las estrellas y los fuegos artificiales, las risas en secreto, tu habitación, que para no cortarte las alas no tenía puerta.

Me he descubierto pensando en todos los momentos que compartimos. Las lágrimas contigo no dolían, siempre estabas ahí, y las risas eran algo tan normal que a veces sabían a poco y teníamos que gritar. Intento aun comprender qué fue lo que cambió, lo que nos hizo separar nuestros caminos. Quizá fue que crecimos.

Y ahora...¿qué?

Pues eso, y ahora..¿qué? ¿Cómo continuo yo?

Es una cosa que me pone de los nervios, tomar decisiones. Es difícil elegir cuando todas las opciones parecen correctas. Además, es igual, todo lleva al mismo sitio, por un camino u otro, siempre llegas a Roma.
A veces me gustaría tirar la toalla y dejar que todo sea como quiera que tenga que ser, y dejar de esforzarme por que todo vaya bien.

Bueno, ahora me toca tomar una decisión. Publicar o no publicar, total, da igual, casi nadie lo va a leer y a menos gente le va a afectar. Pero bueno, quizá alguien se entretenga leyendo esto.